miércoles, 22 de mayo de 2013

Esfuerzo versus Satisfacción ¿Quien puede más?


Desde que más o menos a los 8 años comenzamos a percibir y a darnos  cuenta que  nuestras decisiones pueden influir sobre nuestro estado de felicidad, comenzamos cada vez más a usar el libre albedrío, en pos de conseguir que ese estado sea lo más duradero posible, en una comida, en una reunión, en una charla con amigos, mirando una película, paseando, contemplando un paisaje, resolviendo un problema comunitario.
Culturalmente aceptamos que para usufructuar estados de felicidad, debemos invertir en “sacrificios”, como el trabajo que nos permite disponer de un sueldo, estudiar, tratamientos médicos.
Sin embargo, un paisaje, situación, relación, motivo de charla, película, no produce el mismo estado de placer.
Percibimos el mundo a través de nuestros sentidos, que no son solamente 5. Además del tacto, vista, olfato, oído y gusto, también percibimos humedad, el tamaño de las cosas a través de la disposición de nuestras articulaciones, la circulación del aire, el estado interno de nuestros órganos, la posición de las diferentes partes del cuerpo y otras.
Así que nuestros sentidos nos entregan información y la mente procesa y genera sentimientos de placer –satisfacción- o displacer.
La charla con un amigo en un lugar cálido, descansado, la percibimos a través de nuestros sentidos y es placentera. Si tuviéramos que tomar un avión y esta misma charla nos retrasara, la mente la procesaría como displacer
¿Porque en situaciones normales, en las que para la mayoría de las personas, el resultado debería ser una situación neutra o de placer se produce un resultado de displacer, incomodidad, que de prolongarse inclusive derivan en manifestaciones físicas psicosomáticas?
Este es el campo de DIANETICA, la nueva ciencia de la salud mental.
 Mas información: http://www.dianetica.es/#/videos

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